domingo, 30 de marzo de 2014 0 comentarios

30 / 03 / 2014

¿Cuántas veces nos habremos acordado de una persona, a la que hace mucho tiempo que no vemos, o con la que no hablamos? ¿Cuántas de esas veces habremos preguntado por ella? ¿Cuántas habremos vuelto a contactar?
No debemos guardar los recuerdos, dejarlos aparcados en un rincón de la mente, esperando a que sean sacados de nuevo, o a acompañarlos de otros nuevos. Un simple saludo, una sonrisa, un '¿qué tal te encuentras?' cambia mucho las cosas. Pero lo que realmente cuenta es la despedida.
Me he arrepentido ya tantísimas veces de no decir adiós a gente a la que quiero, que ahora ya es demasiado tarde. No sé cómo superarlo, cada vez me siento peor y cuanto más lo recuerdo, más daño me hago a mí misma. Supongo que me lo merezco.

Águeda, nos conocimos durante... ¿ocho años? ¿nueve? ya ni me acuerdo. Eras como de la familia, y no te haces idea de cuánto te quería. Siempre estabas ahí y me cuidabas cuando estaba sola. Me hubiese gustado verte una última vez en persona, no ya en el tanatorio. Apenas se te reconocía. Pero fue culpa mía, por no preocuparme más por tu salud. Nos dijiste que te habías curado tú sola, y pensé que ya no volvería a tener ningún disgusto más acerca del tema, pero en cuanto me dijeron que habías fallecido...
Al principio no me lo creí, enserio. Cuando ya lo asumí, tampoco pensé que me iba a sentir tan mal, ya que había pasado mucho tiempo desde que nos vimos por última vez. Pero insistí en ir a verte al tanatorio. Estabas tan cambiada... Llegué a casa y simplemente me desmoroné, no podía creerlo, estabas... ya no estabas.
Te quiero mucho, muchísimo, y no sé si lo llegaste a saber algún día. Realmente me hubiese gustado una despedida en condiciones, y haber asistido a tu funeral. Lo siento mucho.
Quiero que sepas que donde quiera que estés, te recordaré siempre con esa sonrisa tan grande que siempre llevabas puesta.
Águeda, te echo de menos. Cuida de mi abuelo.


Por eso os pido a todos vosotros, quienes leáis esto, que os paréis un momento a recordar a aquellas personas con las que no tenéis contacto, que les hagáis una llamada simplemente para ver cómo se encuentran. No os arrepintáis y lo dejéis para el último momento todo, como yo.


lunes, 6 de enero de 2014 0 comentarios

6 / 1 / 2014

"Esta es una falsa. Qué mal me cae"
¿Cuántas veces habremos oído o dicho esa frase o similares? Obviamente sin conocer a la persona en cuestión. Yo, personalmente, muchas. Quizá más de las que debiese. Pero la mayoría de las personas hacemos lo mismo. Juzgamos antes de conocer.

Por mucho que la gente diga que no, que ellos no harían eso jamás, que va en contra de la sociedad... A esas personas aún no les he visto entablar una conversación con un hombre que viva en la calle, o un yonki, o gente ''mal vista'' socialmente hablando.

Si ahora mismo yo me pusiese a pensar en todas aquellas personas a las que prejuzgué y pensé mal de ellas, me faltarían dedos en ambas manos. Gente a la creía conocer que ahora mismo son completos desconocidos, gente con la que nunca pensé que llegaría a congeniar, gente a la que critiqué y luego se convirtió en mi confidente... Sinceramente me arrepiento de todo ello. Por eso últimamente me cuesta confiar y coger confianza en las personas. Por miedo a que con el tiempo cambie la forma de verles o de tener una idea sobre ellos.
No me gusta este cambio que estoy teniendo, pero simplemente siento que es necesario, que tengo que pasar por ello. Que sí, que muy bien, que estoy en plena adolescencia y chorradas que dicen los adultos ahora.. Pero es lo que me toca. A lo mejor en dos años también cambio de idea al respecto de esto. No lo sé, sinceramente. Simplemente no quiero pasar toda mi vida desconfiando de la gente que me rodea por miedo.

Reflexionad sobre esto, por favor, tanto si sois de los que juzgan antes de conocer como si sois de los que les da miedo conocer gente nueva.
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¿Por qué no bailamos?

Guardo tu cadáver en casa, para hablar con alguien cuando se apagan las luces, para oler la caducidad del amor, la ligereza de los años. 

El largo e idealizado recuerdo de momentos que fueron tan breves... 

¿No me cuentas nada esta noche? Sólo se oye el rumor de los gusanos en tu vientre... 

Te noto algo fría y rígida. ¿No, uhm, no habré dicho algo inapropiado, verdad? 


¿Por qué no bailamos?
~Txus Di Fellatio. Mägo de Oz. Celtic Land~
miércoles, 27 de noviembre de 2013 0 comentarios

Te echo de menos.

Aún no estoy lista para asumirlo. Aún sigo creyéndome que puedo pasar de todo, que lo he superado. Simplemente no quiero aceptarlo, La culpabilidad me corroe desde el último día que nos vimos. Lo imaginé, sabía que iba a pasar y me vi capaz de tomar aire y ver lo positivo. Cuando llegue ese día cambiaré, lo sé. 

Desperdicié nuestro tiempo;
ignoraba que venía.
Olvidé muchos recuerdos;
Ella también te quería.

Para mí eras infinito;
para ella, otro que se iba.
Sonreíste como un niño;
Ella también te quería.

No te asustaste, valiente;
mantenías mente fría.
Estabas sentado al frente,
sabías que Ella venía.

Le entregaste tu dolor,
fuiste a hacerle compañía.
Marchaste sin un adiós,
Ella al fin te tenía.

Te escribí esto porque pienso que es la única manera de mostrar lo que realmente pienso. De una manera muy ligera, y poco entendible para algunos. Tú eras muy inteligente, sé que vas a saber realmente lo que pienso acerca de todo esto.
Te quiero muchísimo, siempre te he querido, y espero que me perdones si alguna vez te hice pasar malos momentos o hacer que te preocupases por mí. Sé que ahora es tarde para todo esto, pero te lo digo de corazón aquí, ahora, porque no tuve el valor de hacerlo cuando tuve oportunidad.
Lo siento por todo, gracias.
Te echo de menos, abuelo.
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Hay veces.

Hay veces en las que simplemente te quedas quieto, esperando a que algo pase, quizás como suele ocurrir en las películas. Alguien que entre de pronto interrumpiendo tus pensamientos y te susurre al oído: ''yo sé cómo te sientes''. Alguien que desde otro lugar esté pensando en ti, imaginándote junto a él.
Todo lo que pasa es... el tiempo. No nos engañemos y creamos que las películas son de verdad. Que no hay ningún director que se llame La Vida ni ningún guión que rija tu rumbo.

Hay veces, en las que simplemente te quedas quieto viendo tu vida pasar por delante tuya. Todos esos fotogramas que te muestran un espejo de lo que fuiste, de lo que nunca volverás a ser. Todo aquello que elegiste y que te ofrecieron. Cuando comenzaste a tener tus propias leyes y a saber cómo reacciona tu cuerpo ante todo. Cuando poco a poco te das cuenta de que la inocencia es hermosa, y gracias a que desapareció, ahora seguimos vivos.

Hay veces en las que simplemente te quedas quieto esperando desaparecer. Esperando que la tierra te trague como por arte de magia, que tu cuerpo estalle en millones de mariposas negras y huyan; esperando a cerrar los ojos y no volver a abrirlos, a que te cubran con un velo. No piensas en nadie, no piensas en nada.

Hay veces en las que simplemente te quedas quieto recordando situaciones recientes, cuando todo estaba al rojo vivo y todos decían lo primero que se les venía a la cabeza. Dudas que empiezan a surgir acerca de aquello. ''¿Habré hecho lo correcto?'' ''¿Seguro que es lo mejor para mí?'' ''¿De verdad quería yo esto?'' Pero sabes que sea cual sea la respuesta, eso no va a cambiar. ''Lo hecho, hecho está.''

Por todas esas veces en las que simplemente miramos al horizonte, esperando una señal o algo que nos traiga de vuelta al mundo. Porque los recuerdos, son una de las peores torturas, y a la vez una de las más bellas. Simplemente cierra los ojos. Ciérralos, date la vuelta y protege a tu familia, ríe con tus amigos, ama con el corazón, sueña en otro paraíso, vive tu presente sin mirar hacia el pasado. Crea tu nuevo futuro. Tu nueva vida.
miércoles, 14 de agosto de 2013 0 comentarios

This.


Wings - Macklemore






De las mejores canciones que puedan existir.
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Entonces.

Y cuando llega el momento en el que sabes cómo se siente la otra persona, pero no puedes evitar hacerle daño... Ahí es cuando te das cuenta de verdad de que las personas no siempre hacen daño porque les gusta.

Porque estamos obligados a hacerlo pasar mal a muchas personas que nos rodean, y ellos siguen ahí.
Porque estamos obligados a fallarles.
Porque al igual que nosotros aprendemos debido a los malos momentos, podemos ser profesores de los mismos.

Y todo eso está bien. 
Todo eso es correcto, porque lo necesitamos.
Tenemos que aprender a sufrir y a hacer mal.
Para ponernos en la piel de los demás.
 
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